ROSALES EL ALFIL MALCRIADO

criticano5.jpgPor Joel Huacuja / Semanario Crítica

 

Hasta antes de la salida de Francisco Ramírez Acuña de la Secretaría de Gobernación, el 16 de enero del 2008, los alfiles del Tigre de Jamay cumplían obedientes. Jorge Salinas Osornio y Eduardo Rosales, en el Congreso del Estado y el otro en la presidencia del PAN Jalisco, se movían como obedientes piezas de relojería.

Dos meses después Eduardo Rosales Castellanos está en franca rebeldía a la tutela de su jefe político Ramírez Acuña, según versiones que circulan en los batallones azules y dicen que ya el ex gobernador no le habla. Esta explicación no se pudo corroborar con los actores porque Ramírez Acuña se mantiene inaccesible y Rosales vive envuelto en una nube de negación a las entrevistas.

De lo que sí hay datos es que el rompimiento de Rosales con su líder Ramírez se dio cuando éste se pronunció a favor de una candidatura de Raúl Alejandro Padilla Orozco (coordinador de los diputados federales panistas de Jalisco y ex presidente nacional de la Cámara Nacional de Comercio).

Esto ocurrió a finales del 2007 cuando el entonces secretario de Gobernación Francisco Ramírez Acuña invitó a tomarse un tequila a los diputados federales de Jalisco, luego de su comparecencia en el Congreso de la Unión.

La reunión se registró en un edificio de la Segob por Reforma. En esa ocasión Ramírez Acuña dijo que Raúl Alejandro Padilla sería el idóneo para la candidatura de Guadalajara y el también invitado Jorge Salinas Osornio, diputado local de Jalisco y alfil derecho del secretario, se disciplinó y lo aceptó, aunque sus pretensiones y aspiraciones quedaran rotas.

El que no lo tomó bien fue Eduardo Rosales, que, dicen, montó en cólera contra Raúl Alejandro Padilla y ordenó a sus diputados que bloquearan al coordinador. Estos fueron Ricardo Rodríguez, Gildardo Guerrero y Miguel Monraz (quien además es hoy secretario general del Comité Municipal del PAN en Guadalajara).

Ese repudio organizado por Rosales, señalan, logró que Raúl Alejandro Padilla quisiera renunciar a la coordinación, pero el resto de los diputados federales arroparon a su coordinador y lo convencieron de que continuara.

Rosales Castellanos, entonces, de acuerdo a estos datos, se juega por su cuenta su futuro político sin más apoyos que los que ha logrado construir en los ya casi tres años que lleva como dirigente estatal del Partido Acción Nacional. El 22 de mayo próximo los cumple.

 

MANUEL ROMO AMENAZADO

 

Eduardo Rosales, opera distanciado también de su cuñado Jorge Salinas Osornio quien sigue disciplinado, según las versiones mencionadas, ha tomado el camino de la línea dura y tendría amenazado al presidente del Comité Municipal de Guadalajara Manuel Romo, a quien le habría dicho que si no lo apoyaba en su reelección lograría que el comité se convirtiera en una delegación.

 

PANISTAS REPROBADOS

 

A Eduardo Rosales Castellanos también lo señalan como un “maestro reprobador”. Resulta que fueron 300 militantes activos los que hicieron los exámenes para consejeros municipales en Guadalajara y de los 300 sólo “aprobaron” 31.

A los 269 panistas restantes no les quisieron enseñar las calificaciones o los resultados de sus exámenes y sólo les dijeron que “no pasaron”.

Sin embargo, copias de estos exámenes en línea por Internet, quedaron guardados en los bancos de información del Comité Ejecutivo Nacional del PAN y podría darse, en una situación muy mala para las pretensiones de Eduardo Rosales, que desde allá designaran consejeros de acuerdo a las calificaciones reales de quienes compitieron en un universo de 300 y en el comité estatal hubieran escogido a 31, 28 de los cuales son afines rosalistas.

 

LOS ALFILES DE RAMÍREZ

 

Rosales Castellanos llegó con todo el poder hegemónico que hasta ese 22 de mayo del 2005 ya había alcanzado el entonces gobernador Ramírez Acuña.

Eduardo Rosales alcanzó solo la elección, pues casi todos los aspirantes declinaron antes que enfrentarse a la aplanadora del gobernador y únicamente el hoy diputado federal Antonio Muñoz Serrano se registró en la convocatoria para contender, pero finalmente abandonó al encontrarse solitario, sin nadie dispuesto a otorgarle un voto. Ramírez Acuña tenía el poder de la nómina y los consejeros con derecho a voto fueron amenazados con salir del presupuesto. Callado, político y disciplinado como es, Muñoz dijo escuetamente que se retiraba porque “no hay condiciones sanas”.

Hasta ese 22 de mayo del 2005, Rosales Castellanos era uno de los colaboradores cercanos del gobernador Francisco Ramírez Acuña. Cuando éste fue alcalde de Guadalajara (1998-2000), Rosales fue regidor de Cultura e impulsó el proyecto Arcos del Milenio, una obra costosa y criticado del escultor Sebastián, que a la fecha no ha sido concluida, como tampoco prosperó el rescate del Teatro de la Ciudad. Trabajo que está en el abandono, como muda historia del paso del hoy presidente del PAN en la cultura de la administración municipal.

Al llegar Ramírez Acuña a la gubernatura en 2000, Eduardo Rosales fue designado subsecretario en la Secretaría General de Gobierno. Luego obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Princeton, y a su regreso fue nombrado director del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Jalisco. De esta plataforma saltó a la presidencia del PAN Jalisco, donde sustituyó a Antonio Gloria Morales, actual secretario particular del gobernador Emilio González y actualmente su candidato para la alcaldía de Guadalajara.

Ese 22 de mayo del 2005, Antonio Gloria dijo en su discurso de despedida un mensaje cifrado que entonces como ahora cobra significado: “Dignificar la política es algo urgente en este país”.

El otro alfil es el coordinador de la aplanadora del blanquiazul en el Congreso de Jalisco, Jorge Alberto Salinas Osornio, quien además preside la comisión de Hacienda y Presupuesto. Desde ahí cubre el punto flaco de Ramírez Acuña: las cuentas públicas de su gobierno que aún quedaban pendientes, con oscuros canales de drenaje.

 

JORGE ZERMEÑO INFANTE EL POSIBLE SUCESOR DE JUAN CAMILO MOURIÑO

Inminente el despido de Mouriño en Gobernación

JH SEMANARIO CRÍTICA

La versión de la salida de Juan Camilo Mouriño de la Secretaría de Gobernación corrió fuerte en la capital de la república el miércoles 26 de marzo en la sesión del Congreso de la Unión con la inesperada visita del embajador de México en España Jorge Zermeño Infante, ex alcalde de Torreón, Coahuila, ex senador y presidente de la mesa directiva de la legislatura que en el 2006 le entregó la banda presidencial a Felipe Calderón, en esos primeros ríspidos tiempos de la oposición perredista.

Zermeño es hombre muy cercano en los afectos del presidente Calderón y podría ser el sucesor de Juan Camilo Mouriño al agotársele a éste el poder de interlocución y calidad moral para dirigir las reformas energéticas que propone la administración federal.

Las denuncias públicas del líder perredista del Frente Amplio Progresista Andrés Manuel López Obrador contra los manejos de la familia Mouriño en sus negocios con PEMEX parece que le dieron un golpe a las aspiraciones políticas del hasta el sábado todavía secretario de Gobernación.

El reportero de El Universal Fidel Samaniego hizo una sabrosa crónica de la visita de Jorge Zermeño:

 “Una visita interesante, significativa. El hoy embajador de México en España, ex presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Zermeño Infante, estuvo ayer en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Y su presencia provocó evidentes inquietudes, especulaciones y bromas en serio:

Javier González Garza, más tarde, respondía a preguntas de los reporteros sobre la posibilidad de cambiar el formato del informe presidencial. Alguien le comentó que el panista Héctor Larios había dicho que las discusiones están atoradas. “No se dónde se atora él. No tengo la menor idea. Pero ya anda por ahí Zermeño. ¿Lo vieron? Tal vez anda ahí…”, expresó el perredista.

—¿Coucheando? —le interrumpieron los reporteros.

—Yo no sé si couchando pero… como hay una vacante, habrá una vacante en la Secretaría de Gobernación, pues ahí anda él. Vamos a ver que pasa —fue la contestación del sagaz Javier González Garza.

Jorge Zermeño Infante de regreso en México. Temprano se reunió con Héctor Larios en el restaurante de la Cámara de Diputados. Otro encuentro con los legisladores panistas, el de su dirigente nacional, Germán Martínez Cázares, que había sido cuidadosamente preparado se canceló con el mismo sigilo. El embajador en España fue luego a reunirse con sus compañeros de partido. Más tarde platicó con la presidenta de la Cámara baja, Ruth Zavaleta. Luego, con ella bajó al salón de sesiones. Christian Castaño, quien dirigía los trabajos anunció por el micrófono su presencia. Hubo aplausos.

Y sin prisas, seguido por decenas de miradas, Zermeño Infante caminó hasta encontrar a los miembros de la bancada del sol azteca. Ahí, los saludos cordiales, las escenas que despertaban los comentarios. El recorrido continuó. También hubo abrazos con el priísta Emilio Gamboa y los que estaban cerca del él. Y más conversaciones con sus correligionarios.

“¡Señor secretario de Gobernación!” Le dijo alguien. El embajador no respondió, enrojeció…

Poco después de las 4 de la tarde se agotaron los asuntos. Y una pregunta volaba en San Lázaro: “¿De la Gran Vía a Bucareli?”

LACOLUMNA DEL DIRECTOR / LA PERFECTA SOBERBIA

criticano6.jpgPor Adolfo Ramos Rosales (Semanario Crítica) 

El gobernador de Jalisco Emilio González Márquez cruzó la línea del no retorno, del punto de quiebra. Políticamente quedó marcado al regalar los dineros del Estado para la construcción del Santuario de los Mártires. El fondo de esto va más allá de los 90 millones que tomó de las partidas discrecionales que premeditadamente, según hoy se ve, diseñó en el presupuesto del 2008.

 Son 56 mil millones de pesos lo que tiene a su alcance el Ejecutivo del Estado y presionó al Congreso para que así se lo autorizaran en aquellos últimos días de diciembre del 2007. Los diputados panistas coordinados por Jorge Salinas Osornio querían hacer adecuaciones al presupuesto, pero finalmente el gobernador Emilio González logró que quedaran esos huecos oscuros de donde echó mano para los generosos donativos.

Ya antes, desde los inicios de su administración, hace un año, regaló a una empresa televisora 67 millones.

Después lo repitió, con otros 30 millones y firmó compromiso de entregar otras nueve cantidades similares cada año al Centro de Rehabilitación Infantil Televisa.

Más reciente, se exhibió, y a Jalisco también, con otros regalos para financiar telenovelas.

De todo eso se fue llenando un vaso y finalmente una gota de 90 millones de pesos lo derramó.

Esta ocasión la repulsa pública fue llena de indignación. Funcionarios de primer nivel como el alcalde Petersen y otros diputados manifestaron su desaprobación a los actos del gobernador Emilio González.

El capital político que tenía, el carismático desenfado que mostraba, ya se le acabaron al jefe del Ejecutivo de Jalisco.

En silencio, con la ciudad semi vacía, en una época de asueto para unos y reflexión para otros, el gobernador dio un albazo a  la sociedad que lo eligió.

El punto de quiebra ya le llegó y ahora al gobernador le queda el camino de rectificar y disculparse públicamente o seguir el sendero de los dictadores que terminan siendo unos perfectos soberbios. De hecho, en nuestra democracia, usted los elige, pero en realidad lo que les da es una carta en blanco y firmada.

EL JEFE MÁXIMO

criticano7.jpgPor Joel Huacuja (semanariocritica.com)

Hoy y en Jalisco no es Plutarco Elías Calles, es Francisco Ramírez Acuña el Jefe Máximo en la política del Partido Acción Nacional. El hombre de Jamay es un tigre al acecho lleno de poder y paciencia cubierto por el follaje del silencio y la discrecionalidad.

 

Se equivocaron quienes pensaron que como ex secretario de Gobernación Francisco Javier Ramírez Acuña regresaba derrotado y sumiso. En Guadalajara sentó en público al gobernador Emilio González y dominó la escena. En otro acto, su sucesor en Gobernación Juan Camilo Mouriño se vio como un cachorrillo asustado ante los rugidos de Andrés Manuel López Obrador, otro tigre pero con rayas izquierdas.

Mientras en Guadalajara Francisco Ramírez Acuña montaba el escenario de la comida con el gobernador González en el restaurante La Vaca Argentina, en México López Obrador dirigía la orquesta en un hostigamiento de crecimiento gradual contra el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño.

 

LA TEORÍA DEL “COMPLÓ”

 

Primero fueron petardos sobre la nacionalidad del funcionario nacido en Madrid, España, en 1971, y nacionalizado a los 18 años de edad como mexicano. Las reformas constitucionales en la era del presidente Carlos Salinas de Gortari ya no impedían que Mouriño fuera presidenciable. Los ruidos eran simples movimientos de mago para ocultar las mangas y el sombrero. En la guerra le llaman fuego de distracción.

Días después en febrero y principios de marzo López Obrador soltaba bombas de verdad con información real sobre los negocios familiares de Mouriño y la empresa de transportes especializados Ivancar, en donde aparecían sus firmas como apoderado y de auto autorización en negocios con PEMEX.

Juan Camilo guardó silencio, no tuvo capacidad de respuesta pronta y su imagen de joven inteligente y poderoso segundo hombre en el Gobierno de México se derrumbó.

Una larga semana después del bombardeo lopezobradorista Juan Camilo Mouriño da la cara y se presenta en el noticiero de mayor audiencia nacional con Joaquín López Dóriga y con el rostro tenso, con miedo, no da respuestas satisfactorias sobre las suciedades evidentes de tráfico de influencias y otras cuestiones de los negocios con PEMEX.

López Dóriga, el Teacher, se desespera y cuestiona con firmeza en busca de respuestas adecuadas o desmentidos creíbles y finalmente ante la presión del interrogatorio periodístico aparece la sombra del Tigre de Jamay, el ex secretario de Gobernación. Juan Camilo no lo dijo, claro, en público porque era difícil que en esos días de los sorpresivos ataques tuviera pruebas, sólo sospechas, que lo hicieron balbucear que “el presidente (Felipe Calderón) sabe de donde vienen esos ataques”. La respuesta de Juan Camilo desconcertó al maestro López Dóriga, pues él y todo México sabían que “los ataques” eran directísimos del político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. Segundos después el secretario de Gobernación se retiraba de las cámaras y López Dóriga se quedó rascando la cabeza, al igual que miles de televidentes.

Aquí en Jalisco, a esas horas de la noche, imaginariamente el Tigre bostezaba divertido con el control de la TV en la mano.

En México, un Pejelagarto con colmillos de elefante se quitaba la chistera de mago y se sumergía silencioso en las profundas aguas de la política nacional, con un maletín todavía lleno de trucos.

 

EL DOCTORADO DEL TIGRE

 

Francisco Javier Ramírez Acuña se doctoró en política nacional en el Palacio de Bucareli, sede de la Secretaría de Gobernación. En un año, del primero de enero del 2007 cuando tomó posesión al 16 de enero del 2008 que leyó su renuncia, mantuvo un bajo perfil hacia fuera de la sociedad y dejó que algunos distraídos del gabinete pensaran que el mando lo tenía el jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño, el hombre más cercano al presidente Felipe Calderón.

Desde su arribada fue “grilleado” desde Los Pinos y en el medio periodístico circuló que pronto saldría despedido el jalisciense. Le pusieron los amigos de Mouriño etiquetas de ineficiente, represivo y gris. El propagado caso de los globalifóbicos detenidos y encarcelados en 1998 durante los disturbios de la cumbre económica en Guadalajara cuando era alcalde le colgó la fama de duro. Las organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales todavía lo usan de “ejemplo” para sostener sus presupuestos e intereses.

Con todo eso en contra, Ramírez Acuña se dedicó a trabajar en serio y se reunió con los actores políticos de todo el país y en un breve recuento de sus logros, que no le fueron reconocidos por no convenir a los intereses de Mouriño y su miopía política, para decirlo con suavidad, están la salida aterciopelada del áspero y duro Manuel Espino de la presidencia nacional del Partido Acción Nacional, en una callada y efectiva operación política que le dejó el camino franco al secretario de la Función Pública, Germán Martínez Cazares, mandado a batear al CEN del PAN por el presidente Calderón, para saldar cuentas con los de la derecha-derecha de su partido. Martínez Cazares y Ramírez Acuña, además, son amigos y hasta la fecha mantienen excelente relación.

Qué le dijo, qué le supo, cómo lo hizo, sólo Espino y Ramírez lo saben. El ex presidente Vicente Fox aliado de Espino fue el otro sentado por las artes del secretario de Gobernación. A Fox le dijo que “los que se van se callan” y desde entonces el grandote de Guanajuato sufrió un ataque de mudez.

Otro punto visible de las operaciones de Ramírez Acuña fue en la ceremonia del primer informe de gobierno de Felipe Calderón. Los bulliciosos perredistas de las cámaras de senadores y diputados y hasta Andrés López Obrador se voltearon a otro lado y el mandatario dijo su informe en un clima de paz.

Esas acciones públicas fueron percibidas, pero en las profundidades del poder político y público quedaron muchas cosas que se trajo bajo las mangas desde las entrañas mismas el ex gobernador jalisciense Francisco Javier Ramírez Acuña, de quien se dice que quedó como gran amigo y aliado del presidente Felipe Calderón.

 

LA CONEXIÓN PRD

 

En las primeras semanas como secretario de Gobernación Ramírez Acuña y los líderes del Frente Amplio Progresista (FAP) entablaron relaciones y acercamientos además con los dirigentes de los partidos opositores, como lo documentó el periodista Jorge Ramos el 29 de marzo en el periódico El Universal, con datos oficiales de la agenda y registros telefónicos que obtuvo en una petición de Transparencia.

Ramos escribió: “De acuerdo con los documentos oficiales, Navarrete comió con Ramírez Acuña el 19 de febrero en el restaurante Champs Elysees. Además está el registro de tres llamadas telefónicas entre Ramírez Acuña y Navarrete, el 31 de enero, el 28 de febrero y el 1 de marzo de 2007…

“El responsable de la política interna del país también ha hablado por teléfono con Javier González Garza, coordinador de la diputación perredista”…

Ese esbozo de las actividades oficiales de Ramírez Acuña es sólo pálido reflejo de las intensidades del quehacer político del Tigre de Jamay. Lo demás, los acuerdos, las negociaciones secretas, quedan en eso.

A dos meses de la renuncia de Ramírez Acuña de la Segob y ante la inminente salida de su sucesor Juan Camilo Mouriño, por su insostenibilidad al agotarse su capacidad de interlocución para llevar adelante la reforma energética, las cuentas pendientes estarían saldadas para el de Jamay, quien seguiría como el hombre fuerte de Jalisco y del panismo, cercano al presidente de la República y del presidente del PAN Nacional, Germán Cázares.

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